En un momento tan difícil como es afrontar una enfermedad o accidente que nos incapacita para trabajar, recibir una sentencia desfavorable en un proceso de incapacidad permanente puede ser un duro golpe. Sin embargo, es importante saber que no es el final del camino.
En este post abordaremos la cuestión de si merece la pena recurrir una sentencia por incapacidad. Para ello, analizaremos los diferentes escenarios posibles, las opciones disponibles y los factores a tener en cuenta para tomar la mejor decisión en cada caso.
¿CUÁNDO SE PUEDE RECURRIR UNA SENTENCIA POR INCAPACIDAD?
Existen dos tipos principales de recursos que se pueden interponer contra una sentencia por incapacidad:
- Recurso de suplicación: Se presenta ante el Tribunal Superior de Justicia de la comunidad autónoma en la que se dictó la sentencia. Este recurso se basa en la existencia de errores en la valoración de la prueba o en la aplicación de la ley.
- Recurso de casación: Se presenta ante el Tribunal Supremo. Este recurso es extraordinario y solo se puede interponer en caso de que la sentencia haya cometido errores graves de índole legal.
¿EN QUÉ CASOS ES RECOMENDABLE RECURRIR?
La decisión de recurrir una sentencia por incapacidad debe tomarse de forma individualizada, valorando las circunstancias específicas de cada caso. No obstante, existen algunas circunstancias en las que es especialmente recomendable recurrir:
- Cuando la sentencia se basa en pruebas incompletas o erróneas: Si la valoración de la prueba realizada por el juez ha sido incompleta o se ha basado en pruebas erróneas, es posible que la sentencia sea revocada en un recurso.
- Cuando la sentencia no se ajusta a la ley: Si la sentencia no ha aplicado correctamente la ley, es posible que sea anulada en un recurso de casación.
- Cuando la cuantía de la prestación es inferior a la que se considera justa: Si la cuantía de la prestación de incapacidad permanente concedida es inferior a la que se considera justa, se puede recurrir la sentencia para obtener una mayor cantidad.
¿CUÁLES SON LAS POSIBILIDADES DE ÉXITO?
Las posibilidades de éxito de un recurso por incapacidad dependen de diversos factores, como la solidez de los argumentos jurídicos, la calidad de la prueba aportada y la jurisprudencia aplicable.
En general, los recursos de suplicación tienen un mayor porcentaje de éxito que los recursos de casación. No obstante, es importante tener en cuenta que no hay garantías de éxito en ningún caso.
¿QUÉ HAY QUE TENER EN CUENTA ANTES DE RECURRIR?
Antes de tomar la decisión de recurrir una sentencia por incapacidad, es importante tener en cuenta los siguientes aspectos:
- Los costes del recurso: Los recursos judiciales pueden conllevar costes económicos, como las tasas judiciales y los honorarios de los abogados.
- El tiempo que puede durar el proceso: Los recursos judiciales pueden alargar el proceso de obtención de la prestación de incapacidad permanente.
- El impacto emocional del proceso: Recurrir una sentencia puede ser un proceso emocionalmente desgastante.
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¿CUÁLES SON LOS MOTIVOS MÁS FRECUENTES PARA PRESENTAR UN RECURSO?
Cuando un tribunal dicta una sentencia denegando la incapacidad permanente o concediéndola en un grado inferior al solicitado, es posible recurrirla si existen fundamentos jurídicos y pruebas suficientes. No obstante, no todos los casos son susceptibles de ser recurridos con éxito. A continuación, te explicamos los motivos más habituales para presentar un recurso:
1. Errores en la valoración de la prueba médica
Uno de los motivos más comunes para recurrir una sentencia es que el tribunal no haya valorado correctamente los informes médicos aportados o haya dado más peso a los informes de la Seguridad Social que a los presentados por el trabajador. Algunos errores frecuentes son:
- Ignorar o restar importancia a informes médicos privados o periciales que acreditan la incapacidad.
- Interpretaciones erróneas sobre la gravedad de las limitaciones funcionales.
- Falta de referencia a determinadas patologías en la resolución judicial.
En estos casos, el recurso puede centrarse en argumentar una incorrecta valoración de la prueba médica y solicitar una nueva evaluación.
2. Omisión de informes periciales relevantes
Otro motivo habitual para presentar un recurso es que el tribunal no haya tenido en cuenta informes médicos o pruebas periciales que fueron aportadas correctamente en el proceso. Esta situación puede darse por diferentes razones:
- Un informe que demuestra la incapacidad no fue mencionado en la sentencia.
- El juez priorizó la valoración de los médicos del INSS sin argumentar por qué descartó otros informes más detallados.
- Se presentaron pruebas médicas después del juicio que no fueron valoradas.
En estos casos, se puede recurrir alegando que la sentencia se basa en una valoración incompleta o sesgada de la prueba médica.
3. Interpretación restrictiva de la normativa sobre incapacidad
La normativa sobre incapacidad permanente establece distintos grados de incapacidad según el impacto de la enfermedad o lesión en la capacidad laboral. Sin embargo, algunos jueces aplican criterios restrictivos en sus resoluciones, lo que puede justificar un recurso. Ejemplos de esto son:
- Conceder una incapacidad permanente total cuando, por la gravedad de la enfermedad, debería haberse reconocido una incapacidad absoluta.
- No reconocer la incapacidad alegando que el trabajador puede desempeñar otro tipo de empleo, sin tener en cuenta su edad, formación o situación real en el mercado laboral.
- Aplicar criterios más estrictos de los que recoge la jurisprudencia en casos similares.
Si se detecta una interpretación excesivamente restrictiva, se puede recurrir argumentando que la sentencia no se ajusta a la doctrina judicial ni a la normativa vigente.
4. Falta de motivación en la sentencia
La falta de motivación en una sentencia significa que el juez no ha explicado con suficiente detalle por qué ha tomado su decisión, dejando dudas sobre el razonamiento jurídico aplicado. Esto puede ocurrir cuando:
- No se justifica adecuadamente por qué se rechazan determinados informes médicos.
- Se niega la incapacidad sin detallar qué actividades laborales puede desempeñar realmente el trabajador.
- No se explica cómo se ha llegado a la conclusión de que el trabajador no cumple los requisitos para un determinado grado de incapacidad.
En estos casos, el recurso puede basarse en la insuficiente fundamentación de la sentencia, solicitando que se revise y amplíe la argumentación.
¿CUÁNDO MERECE LA PENA PRESENTAR UN RECURSO?
Si la denegación de la incapacidad se debe a una mala interpretación de la prueba médica, la normativa o la jurisprudencia, es recomendable valorar la interposición de un recurso. No obstante, antes de iniciar este proceso, es fundamental que un abogado especializado revise la sentencia y analice las posibilidades reales de éxito.
Si has recibido una resolución desfavorable y crees que puede haber errores en su fundamentación, en Fidelitis podemos ayudarte a valorar si es conveniente recurrir y defender tus derechos.
ALTERNATIVAS AL RECURSO: ¿HAY OTRAS OPCIONES?
Recurrir una sentencia desfavorable puede ser una opción viable en ciertos casos, pero no siempre es la única ni la mejor estrategia. Existen alternativas al recurso que pueden permitir al trabajador obtener el reconocimiento de su incapacidad sin necesidad de iniciar un procedimiento judicial más largo y costoso. A continuación, te explicamos algunas de las opciones disponibles:
1. Esperar una revisión de grado por agravamiento
Si la incapacidad ha sido denegada o se ha concedido en un grado inferior al solicitado, pero la enfermedad puede empeorar con el tiempo, es posible esperar a una revisión de grado por agravamiento.
¿Cuándo se recomienda esta opción?
- Cuando la enfermedad es degenerativa y es probable que en el futuro haya un empeoramiento significativo.
- Si la evolución médica demuestra que la persona ya no puede realizar ninguna actividad laboral.
- Cuando ya se ha agotado la vía judicial, pero la situación de salud sigue empeorando.
El trabajador puede solicitar una revisión de su incapacidad permanente ante el INSS presentando nuevos informes médicos que demuestren un deterioro de su estado de salud.
2. Iniciar un nuevo expediente de incapacidad con nuevas pruebas
Si han aparecido nuevas patologías o se han obtenido informes médicos más detallados después de la sentencia, es posible solicitar de nuevo la incapacidad permanente presentando un expediente diferente ante la Seguridad Social.
¿Cuándo se recomienda esta opción?
- Cuando nuevas enfermedades han surgido tras la denegación de la incapacidad.
- Si la Seguridad Social rechazó la incapacidad por falta de pruebas médicas suficientes en el primer procedimiento.
- Cuando se han conseguido nuevos informes médicos o periciales que refuercen la solicitud.
Este procedimiento permite evitar el riesgo de un recurso judicial y plantear el caso desde el inicio con más garantías.
3. Reclamación por vía administrativa
Si la sentencia judicial ha sido desfavorable, pero existen indicios de errores en la resolución del INSS, otra opción es presentar una reclamación administrativa previa.
¿Cuándo se recomienda esta opción?
- Si se detectan errores en la tramitación del expediente (como pérdida de documentos o informes mal interpretados).
- Cuando se cree que la denegación se ha basado en una valoración deficiente de los informes médicos.
- Si el INSS ha aplicado criterios restrictivos que no se ajustan a la normativa.
Este procedimiento permite agotar la vía administrativa antes de recurrir a los tribunales nuevamente.
4. Negociación con la empresa para una adaptación del puesto de trabajo
Si la incapacidad ha sido denegada y el trabajador aún puede desempeñar algunas funciones con adaptaciones, se puede negociar con la empresa para modificar las condiciones laborales.
¿Cuándo se recomienda esta opción?
- Si la empresa está dispuesta a ofrecer un puesto de trabajo adaptado.
- Cuando el trabajador no quiere dejar su empleo, pero necesita ciertas modificaciones en su puesto.
- Si el trabajador prefiere explorar alternativas antes de iniciar un nuevo procedimiento judicial.
En estos casos, se pueden solicitar ajustes razonables en el puesto de trabajo para que la persona pueda seguir desempeñando sus funciones sin comprometer su salud.
¿CUÁL ES LA MEJOR OPCIÓN EN CADA CASO?
Cada caso es único, por lo que es fundamental analizar las circunstancias personales, médicas y laborales antes de decidir si recurrir la sentencia o explorar una alternativa. En algunos casos, un recurso puede ser la mejor opción, pero en otros puede ser más conveniente esperar una revisión de grado, iniciar un nuevo expediente o negociar con la empresa.
Si tienes dudas sobre qué camino seguir tras una sentencia desfavorable, en Fidelitis podemos asesorarte para encontrar la mejor estrategia en función de tu situación.
¿QUÉ HACER SI ESTOY PENSANDO EN RECURRIR UNA SENTENCIA POR INCAPACIDAD?
Si estás pensando en recurrir una sentencia por incapacidad, es fundamental que consultes con un abogado especialista en incapacidad laboral. Un abogado podrá analizar tu caso concreto y asesorarte sobre las posibilidades de éxito del recurso, los costes y el tiempo que puede durar el proceso.
En conclusión, la decisión de recurrir una sentencia por incapacidad debe tomarse de forma individualizada, valorando las circunstancias específicas de cada caso. Nuestro consejo es que no te desanimes y luches por lo que te pertenece.
En Fidelitis contamos con un equipo de abogados especializados en incapacidad permanente que te podrán asesorar y ayudarte durante todo el proceso. Nos comprometemos a luchar por que se te reconozcan tus derechos.
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Revisado jurídicamente por Lucian Eduard Bighiu